Lamento no poder escribirte palabras de amor. Te amo con una fuerza inquebrantable, pero por alguna razón, mis manos están en huelga. Quizá estoy mucho más herida de lo que me atrevo a aceptar, y no se trata de falta de amor, se trata de falta de cuidado.

Busco en las palabras de otros mis propias palabras.

Hago silencio, me concentro en algo que no sea yo.

Otros también son caos.

Me calmo.

Esto va a pasar.

Tu indiferencia.

Algún día vas a estar recibido, y vas a ser ingeniero en computación. Algún día la larga lista de objetivos que te prometiste perseguir va a estar completamente tachada, porque ya lo lograste todo. Algún día las velas en tu torta de cumpleaños van a ser treinta, vas a estar trabajando en el lugar de tus sueños, y al fin vas a tener tiempo para pensar.

Entonces te vas a acordar de ese momento en el que tenias veintidós, tu vida no estaba resuelta, y la larga lista de objetivos consumía tus horas, y tal vez algo te recuerde a mí. Y puede que, aunque sea en un pensamiento que viene y se va, te sientas arrepentido, y puede que comprendas lo mucho que me lastimaste.

O quizás nunca lo hagas, porque ahora no lo haces. Yo te lo digo, y lo explico, e intento que lo entiendas, pero vos no lo haces. Quiero creer que no lo haces y que tal vez, algún día, puedas al menos tenerme compasión o empatía. Quiero creer que no sabes que me destruiste, porque si lo supieras.. Si lo supieras tu indiferencia hacia mi dolor ya no sólo sería triste: Sino sumamente cruel.