Una vez quise tanto a alguien que me robó las ganas de escribir..

Solía agarrar un lápiz y una hoja y expresar mis sentimientos, no me importaba si eso que escribía era coherente o no, la conexión entre el papel y yo era tan grande que para cuando quería darme cuenta ya había plasmado cada sentimiento en unos cuantos versos.
Solía escribir sobre vos también, escribí cuando me di cuenta que te quería más de lo que pensaba, escribí cuando quise contarte algo y ya no estabas ahí para escucharme porque yo misma decidí alejarte, escribí cuando volví a vos (sé que hice algunas cosas mal) pero el tenerte en mi vida nuevamente de alguna u otra forma me llenaba el alma, escribí cuando estaba rodeada de grises porque no sabía que hacer con tantos sentimientos encontrados y escribí cuando por fin después de tanto tiempo, después de tantos amores desencontrados, de tanta confusión y miedo volví a creer. Me sentía tan completa, lo que había querido por tantos años por fin se me había dado, por fin había encontrado a alguien que se fijaba y me quería solo a mí (o eso creía). Te escribí miles de versos, por primera vez le escribía al amor y estaba feliz de ello, me lancé al vacío con los ojos cerrados porque confiaba en cada palabra que me decías, confiaba que no querías hacerme mal y que era la más hermosa que habías conocido. ¿Cómo no iba a creerte? ¿Por qué iría a dudar? Si era algo que querías hacía tanto tiempo, no había manera de que intentaras hacerme daño, por fin caminábamos en la misma dirección, nada podía salir mal.
Pero para mi desgracia, todo eso que sentía no era real. Te cegaste en tu propio rencor y no te diste cuenta el daño que me hacías, cuando te pedí con lágrimas en los ojos que por favor no me lastimaras te entregué mi corazón en una bandeja y lo único que hiciste fue pisarlo y jugar a que me querías mientras no era la única en tu vida.
Toda mi ilusión, mi amor y mi confianza me la arrebataste en cuestión de segundos. Cuando me lancé creí que me ibas a estar esperando con los brazos abiertos, creí en que por una vez en la vida valía la pena y alguien realmente quería quererme. Pero todos los finales son el mismo repetido, hoy te veo a los ojos y te sigo amando, pero en el reflejo de ellos veo a toda la gente que me lastimó sin piedad, que me arrebató la inocencia y las ganas de volver a querer, veo a esa gente que se fue de mi vida sin siquiera mirar hacia atrás para ver que tan rota estaba, veo a aquella Milagros que por mil noches se juró llorando que nunca más iba a amar, que nunca más la iban a lastimar. Me veo suplicando piedad y recibiendo indiferencia del otro lado. Me habías jurado que eras diferente, te creí diferente, ¿por qué tuviste que ser igual que todos los demás? ¿Por qué simplemente no me sacaste de tu vida y dejaste que nos uniera nada más que un recuerdo?
Solía dejar que mis sentimientos hablaran por mi, pero hasta eso dejé de hacer, me robaste las ganas de escribir.
Te amo tanto que me duele que mi mente me pida que por favor me aleje, me duele verte, me duele que me digas que me amas; el que ama no hace daño ¿o si? me duele no poder dejar todo atrás, me duele arrastrarte conmigo a todo esto. ¿Pero, cómo hago para mirarte y no tener mil preguntas rondando en mi cabeza? ¿Cómo hago para sentirme suficiente si te encargaste de hacerme sentir la persona más reemplazable de todas? ¿Cómo puedo creer en mí si todos los que me rodean se encargan de hacerme sentir que no valgo nada?
Otra vez, todos los finales son el mismo repetido.
Te veo en la amiga que me vió destrozada y aún así no me tendió una mano, te veo en aquel que se fue y me dejó con la cabeza llena de dudas y el corazón hecho un nudo. Te veo y no sé que sentir, ¿Cómo la persona que dice amarte más que a nada en el mundo puede hacerte tanto daño? ¿Cómo aún así sintiendo todo esto no logro estar sin vos?
Te veo, y sos todo lo que quiero pero no encuentro salida, me perdí nuevamente, me quedé en el medio del mar sin fuerzas para ir hasta la orilla, solo necesito que se queden y no me lastimen más. ¿Por qué es tan difícil quererme bien? ¿Qué es lo que hago mal? Todos los días me esfuerzo, pero nadie lo nota.
Perdón por esta inseguridad, perdón por cada llanto a destiempo, esto es todo lo que soy. Perdón si no alcanza, es más de lo que puedo dar, mi corazón me pide que por favor no lo lastime más, mi cuerpo me pasa factura cada día. A veces no puedo levantarme de la cama, a veces no quiero comer pero lo intento. Solo quiero que veas mi esfuerzo, solo quiero que te pongas en mi lugar.
Sé que voy a logarlo, me está costando más de lo que creí pero por favor no te vayas vos también.
Hoy, después de tanto tiempo volví a escribirte. No de la manera que yo querría pero lo hice. Eso es un avance, jamás en mi vida había quedado completamente en blanco frente a un papel, pero supongo que cuando no sabes que sentir los sentimientos se bloquean y no logras hacer nada.
Quiero contarte, que hoy como otras tantas noches lloré pero diciendo todo esto de alguna manera me siento más aliviada.
Y por último, aunque a esta altura de la carta quizás no lo creas. Quiero volver a confiar en vos, quiero creer que no estoy sola, que otra vez puedo volver a levantarme y aunque las otras veces lo hice sola, esta vez te necesito. Por favor, no me sueltes la mano.

Sangre fría

Me has dado de lleno justo donde guardo lo más preciado que tengo,
eso que en su día también dijiste que era tuyo pero que con el tiempo te olvidaste de regar.
Las flores han muerto y ahora solo quedan espinas de todos esos recuerdos que soy incapaz de olvidar.
Tu tan fuego, yo tan dinamita que con el primer roce estalló la guerra.
Ardió Troya y con la ciudad, nosotros, convirtiendo en cenizas algo que tenía que ser eterno.
Y ahora, solo queda el vacío que dejaste al irte.
Y ni siquiera la bala en la que has grabado mi nombre, será capaz de romperlo.
Apuntaste
y sin dudarlo apretaste el gatillo dándolo en la diana de mi cuerpo.
Cuanta sangre fría debes de tener
para disparar a alguien
a quien dijiste querer.

“Me dijiste que nunca me harías mal y lo hiciste.Me había sostenido a tus palabras como si fueran el único salvavidas en el mar, pero no lo eran. Y cuando la mentira se descubrió y el agua me invadió los pulmones, casi sin oxígeno recogí las piezas y me volví a juntar, con el ego menos intacto, pero el amor propio todavía sano. Entendí todo lo que nunca fuiste y jamás serías. Deshice de mi cabeza la imagen tuya que había creado y te vi real. No me gustó lo que había. Creí un poco menos en vos y bastante más en mí, te corrí del primer plano, te lloré varias noches pero cada vez un poco menos. Entendía que no valías la pena pero igual te estaba sufriendo. Me dolías, pero cada día estabas más alejado de lo que pensaba y más cerca de lo que no quería ni cerca, ni al lado, ni nunca. Y en el medio de tu desamor, me encontré a mi misma otra vez. Respiré, estaba calmando. Te dije que nunca te dejaría de querer y lo hice. Te habías aferrado a mis palabras y confiabas en que no iban a cambiar ni aunque me dejaras ahogar pero ya lo ves; todos hacemos promesas que no podemos cumplir.”

¨Cuando pueda dejarte, te juro que te voy a dejar¨ – Lo repito todos los días, lo pienso todo el tiempo, sé que tengo que hacerlo, no me merezco seguir así. Mi mente está preparada para dejar todo atrás, entiende que esto no está bien, que no podemos seguir sufriendo, sabe que es momento de dejarte y buscar la felicidad por otro lado, tiene claro que por acá no es. Por otro lado, está mi corazón que si bien lo sabe aún no logra entenderlo, se niega a que lo rompan otra vez, le costó mucho estar pleno otra vez como para que lo destruyan nuevamente. Él sabe lo mal que pasamos en el pasado y no admite que tiene que volver a pasar por lo mismo, se niega a entender que la persona que lo salvó es la misma que genera tanto dolor hoy. ¿Cómo la persona qué más juró qué nunca nos iba a hacer daño lo está haciendo sin piedad ni remordimientos? Él era alguien incapaz de lastimarnos, ¿cómo se atrevió? ¿por qué el también nos mintió? ¿Qué es lo qué hacemos mal qué todos nos rompen? Todo el tiempo nos cuestionamos lo mismo y no logramos encontrar una respuesta, dimos todo lo mejor que pudimos, ¿por qué no es suficiente para nadie? Que difícil ser tan frágil, ¿cómo pude bajar la guardia de esa manera? ¿cuándo voy a entender que todos siempre nos lastiman? Moriría por volver a ser aquella a la que no le importaba nada, pero no hay retorno, una vez que te tiras al vacío es imposible volver atrás. Solo queda prepararse para el impacto y pensé que luego de tantos golpes uno más ya no dolería, pero descubrí que duele aún más cuando es de la persona a la que le entregaste tu alma sin dudarlo porque te juró mirándote que moriría antes de lastimarte otra vez. ¿Por qué la gente no puede cumplir sus promesas? ¿por qué nadie nota lo difícil que es volver a confiar? ¿realmente no sirve de nada que entregue lo mejor de mí? ¿algún día voy a ser suficiente para alguien? Solía pensar en él como la persona que nunca me haría daño, pensé que había encontrado a la persona que iba a hacer todo lo posible para verme sonreír pero todos siempre mienten, todos los finales son el mismo repetido.

Tanto tiempo te pedí que fueras sincero, que por favor si había alguien más me lo dijeras, te lo pedí con lágrimas en los ojos y me lo prometiste. Te creí, si me habías perdonado tantas cosas y habías vuelto por tu propia voluntad, ¿para qué ibas a lastimarme? Nunca voy a entenderlo. No pedí prácticamente nada, solo un poco de sinceridad. Un trato a la altura del mío. Y recibí silencio. La mayor de las decepciones. De todas formas creo que entendí tu respuesta. Era un – no me importas – y realmente duele. El silencio es la palabra más cruel que alguien puede recibir. No sabés lo que me gustaría irme, no porque no te quiera, créeme que aunque me duelas más que nadie mi corazón es tan necio que aún te ama con todas sus fuerzas, estoy parada al lado de la puerta deseando poder salir corriendo. Siéndote honesta lo intenté muchas veces, pero aún cuando la vida me dejaba en claro que tenía que huir, que por ahí no era seguía quedándome intentándolo con todas mis fuerzas. Pero ahora estoy parada al lado de la puerta deseando poder salir corriendo. Pero me acostumbré a necesitar que me destruyan y que se vayan para poder abrirles la puerta y luego fingir que escapé.

Sé que lo di todo y no merezco estar preguntándome que fue lo que hice mal, pero debo entender que no todas las personas dan lo que reciben. Algún día voy a sanar. Algún día voy a quererme tanto como para no dejarme romper nunca más. Esta espera me desespera, no sé cuanto tiempo más podré seguir esperando.

26/12/2017

Hoy volví a creer. Después de tanto tiempo, después de tantas lagrimas. Hoy la pasé bien, mi amor. Y ya no voy a escribirte a vos, y ya no voy a ser quien querés que sea. Solo quería hacerte saber que estoy siendo más yo misma que nunca, aunque no me leas jamás. Solo quería decirte que soy quién quiero ser. Le di una oportunidad a él, y me di una oportunidad a mi. Sé que no te gustaba que escriba tanto, pero acá estoy, mi amor, diciéndote que la vida sigue, y que mi corazón ya sanó. Voy a volver a empezar, después de tantas veces, y estas páginas son para el adiós. Sé que tu corazón no se rompió pero el mío necesito todo este tiempo, para desprenderse por completo de vos y de tu voz. Aún te aprecio pero él se merece la oportunidad que nunca le di, ojalá no me decepcione. Ojalá estés siendo muy feliz.

“Aunque haya decidido estar sola y no preocuparme por nadie, es imposible no pensar en vos. Quizá no como vos esperas o quisieras, pero lo hago. Pienso en las veces que estuviste ahí cuando el mundo se me caía abajo intentando sacarme una sonrisa y tal vez no lo valoré lo suficiente, siempre había un cierto rechazo de mi parte, siempre había algo que no alcanzaba pero no era porque no te quisiera; me destrozaron el corazón, me volvieron insegura, cualquier intento por demostrarme algo hacía que me encerrara en mi mundo y mi único método de defensa era la frialdad.

Me encantaban tus actitudes, pero no sabía como reaccionar. Perdón si alguna vez sentiste que no me importabas, no era así, te lo aseguro, ¿Cómo no iba a importarme una persona que cuando mas rota estuve, se quedó a mi lado sin quejarse? Aunque le molestara me escuchaba como nadie y aunque nunca pude decírselo me hacía sentir mejor, lograba que lo quisiera cada día un poquito más.

Sé que te alejé, te alejé con mis actitudes, con mis malas caras cuando eras quien menos las merecía , te alejé con mis palabras más frías que un cruel invierno. Lastimaba a la gente que tenía cerca para ver si así el dolor se desvanecía, pero nunca pasó.

Perdón, no quería que te fueras, me hacías feliz, lograbas sacarme de mis pensamientos y hacerme ver la vida de otra manera.

Sé que no te imaginas ni crees lo mínimo que te estoy diciendo porque tenes una imagen sobre mí muy diferente y no te culpo, es lo que te demuestro y por ahí se habla. Ojalá algún día entiendas que nunca quise dañarte. Siempre voy a querer lo mejor para vos y si tu felicidad implica estar lejos de mí, me iré porque lo menos que querría es hacerte mal. Gracias por estar conmigo a pesar de todo, gracias por bancarte cosas que ni yo soportaría. Gracias por hacerme feliz en tantas ocasiones. Ojalá algún día me entiendas y te des cuenta de que te quise, no como vos querías o acostumbrabas quizá pero lo hice. Te quise bastante en este poco tiempo, voy a estar eternamente agradecida siempre. Perdón por no saber valorarte como vos te lo merecías.”

Este texto siempre va a tener un lugar muy importante en mí. No fue el primero hablando de que quise a alguien ni tampoco el primero en el que mi corazón estaba roto. Pero, ¿te digo algo? Fue el primero que escribí hacia alguien que me quería y no pretendía lastimarme, el primero en el que agarré un papel y un lápiz y dejé que mis pensamientos hablaran. Me mostré vulnerable frente a alguien que quería mucho y no sentí miedo, me sentía segura de mi, de vos, de algún futuro nosotros pero no sabia que hacer, no sabia para donde ir y pese a ello nos lastimé de una manera irremediable. Hay muchos días en los cuales estos pensamientos me atormentan y muero por volver el tiempo atrás para hacer las cosas tan distintas. Pero se que eso es imposible y recuerdo que a pesar de todo estás a mi lado y te compartís conmigo. Aunque lastimosamente seas otra persona por mi culpa.

El camino hacia lo que somos hoy fue muy largo y lleno de obstáculos, siempre me pregunto si tu viaje hasta mi tuvo paradas difíciles, si te cruzaste a gente que se acercara en parecido a mi, si te cansaste en algún momento de buscarme o si llegaste a dejar de buscarme de por sí. Yo quiero contarte aunque ya lo he hecho muchas veces, que te busque mucho tiempo, que creí saber quien eras, como eras y muchas veces podría decir que me acerqué, porque sentí algo parecido al amor como podría decir que muchas veces terminé herida por pelear por algo que ni se acercaba a ser amor. Te esperé mucho tiempo, traté de encontrarte en otros lugares, soporte mentiras por creer que estaba frente a vos. Me rendí varias veces y volví a intentar. Te odie, porque pensé que esos otros, esos que dolían eran vos. Me equivoqué al refugiarme en otras bocas buscando tu sabor. Algunos lograron desprestigiarte, hacerme desconfiarte hasta que comprendí que ahí tampoco estabas. Te imagine tantas veces a mi medida, soñé tantas veces poder reír con vos. Y un día cuando ya no esperaba nada llegaste y sin conocerte te reconocí. Supe instantáneamente que estaba en mi hogar al fin. Entendí que me pase la vida preparándome para no dejarte ir. Tu sonrisa me sonó familiar, en tus brazos encontré mi paz. Y todo lo demás incluyendo el dolor ya era lejano, ficticio, como de otra vida. Ya la tristeza no me dolía, ya te encontré, te tengo y todo sanó. No te imaginas cuanto tiempo te busqué, en otros rostros, en amores precarios y noches vacías, no sabes hace cuanto mi vida, que a tu amor nadie le hacia justicia. Y hoy, no hay nada que me llene mas que vos, sabes hacerme reír cuando no me quedan razones, el sonido de tu risa quita cualquier susto, logras ser calma en tu propio caos y en el mío. Logré amarte porque derrumbaste todos los muros que siempre puse ante la gente por precaución. Hoy puedo gritar a los cuatro vientos diciendo que te amo y que con vos no necesito ningún muro porque mientras estés conmigo no existe daño ni veneno que no curen tus besos. También quiero contarte algo que ya sabes pero aun así espero que lo tengas presente; encendiste todas mis luces, esas luces que alguien apagó y creí que nadie las volvería a encender.

Me siento viva, me siento plena cuando vos estas y tus caricias aún me hacen estremecer aunque ya han pasado tres abriles de que estas acá. Quiero contarte que algunas noches quise borrarme porque mi cielo estaba lleno de tristezas sin fin que solo vos lograste despejar. Quiero contarte que más de una noche me quede despierta para verte soñar para oírte despertar. Te escribí miles de versos sin fin, te escribí en tus noches de ausencia y en tus días de mágico resplandor y en todas mis poesías tu sonrisa sigue siendo mi parte favorita. Y por ultimo quiero contarte que sos vos. que siempre vas a ser vos el que llene mi alma de amor.

Hace dos años atrás descubría de a poco que eras de lo más lindo e importante que tenía, hace dos años me daba cuenta que con vos era con quien quería pasar por mucho tiempo más; pero me invadieron las dudas y el miedo ante tantos sentimientos encontrados que lograron alejarme, aun así mientras me estaba yendo no dudé ni un segundo que vos eras el indicado pero estábamos en diferente sintonía, a destiempo.

Lo único que pude hacer, fue pedirle al destino que si eras el indicado por favor volvieras a pasar, esta vez para quedarte.

Después de vos, conocí a alguien, lo quise bastante y recién ahora me doy cuenta que es más importante de lo que pensaba no porque lo siga queriendo o lo extrañe si no, porque gracias a él descubrí que no quería a nadie más que a vos, nadie era como vos, a TODOS les faltaba ese algo que no me llenaba, nadie me entendía ni me veía como vos, intenté olvidarte pero a medida que los días pasaban me era inevitable no pensarte, no sabes cuanto lo hice, no sabes cuantas veces tenía ganas de escribirte para contarte cosas mías, cosas insignificantes pero vos les prestabas tanta atención que me hacías sentir el centro del mundo y nadie lograba hacerme sentir otra vez ni lo mínimo que me hiciste sentir vos con tu amor.

Te extrañe tanto, que logré dejar la cobardía de lado y volví a buscarte. Nos costó tanto reenganchar, estabas dolido, confundido y lo entendí.

Cuando el dolor se apoderó de mí y no vi salida, me desperté en un hospital con vos a mi lado. No sé si alguna vez te dije todo lo que sentí en ese momento, después de todo lo que nos había pasado fuiste el primero en estar ahí, sin preguntar nada, sin juzgar, dándome la mano y diciéndome que todavía no era momento de irme, que era el momento de quererme, de querernos de una vez por todas. Estaba enterrada y me tendiste la mano, me llenaste de luz y fuerzas, me dijiste que era lo más valiente y hermoso que habías conocido, y te amé con tanta fuerza como nunca lo había hecho con nadie.

Le agradecí al destino por escucharme y por traerte de nuevo a mi lado, muchas cosas pasaron en el medio en estos años, cosas que nos lastimaron a los dos, pero que lograron llenarnos de amor y de ganas de luchar por lo nuestro, no sabes la alegría que me da escribirle a alguien que aún está, mucho tiempo le escribí a fantasmas en vano, me llena el alma saber que mi intuición no falló, que tenía razón, que eras vos pero que no era nuestro momento.

No sabes cuanto tiempo estuve buscándote, me llene de amores precarios y noches vacías buscando refugio donde no me lo daban.

Hoy es nuestro momento y no hay nada que ame más en el mundo que te compartas conmigo, que me agarres de la mano y me protejas contra todo.

Que me hagas sentir que merezco ser querida, que mi pasado no me define y que puedo amar con todo mi corazón.

Ya nada me duele, la tristeza pasó, te tengo conmigo y las heridas sanaron.

Soy feliz, me haces feliz.

Reinventaste a alguien que nunca había conocido.

Gracias.

Y perdón, no me va a dar la vida para pedirte perdón.

Ojalá con mi amor alcance.

Ojalá sigamos toda la vida juntos.

Sos mucho más de lo que siempre imagine.

Te amo eternamente.

Cicatrices

Nunca supe como empezar un texto, siempre dejaba que mis sentimientos escribieran por mi y que saliera lo que saliera, lo único que quería era desahogarme, no me importaba si no tenía coherencia lo que decía, solo quería que mis pensamientos se ordenaran.
Hace un tiempo, escribía sobre lo mucho que me dolía el corazón y lo rota que estaba, hasta que me di cuenta que a las heridas si todo el tiempo las tocas y rascas nunca cicatrizan, hay que dejarlas, que duelan, que sangren y que estén ahí el tiempo necesario que la piel quiera para recuperarse totalmente. Pensaba que era imposible, creí que nunca iban a cicatrizar que no se podía porque eran muy grandes y aunque no las tocara, dolían, el proceso de cicatrización me dolía demasiado. A veces me moría de ganas porque esas heridas se curaran y solo fueran una cicatriz, también muchas veces yo misma saqué las cascaritas que de a poco se fueron formando en ellas para ver que tanto dolía que sangraran, estuve un montón de tiempo en las que yo misma me oponía a que cicatrizaran como si tenerlas ahí sangrando me fuera a ayudar.
Aveces te acostumbras al dolor, te acostumbras a ver esas heridas, se convierten en una parte de tu cuerpo y sentís que si se fueran las extrañarías. Me costó mucho darme cuenta, que lo que no cicatriza se infecta, y si se infecta duele el triple. Me costó entender que cada piel tiene su tiempo de cicatrización y lo va a cumplir, no importa lo que hagamos no va a curarse antes ni después.
Solo hay que dejarlas, hay que aprender a estar con ellas, pero sin tocarlas, solo admirándolas, viendo como de a poco la piel sana y esa herida enorme solo se convierte en una cicatriz, cicatriz de algo que pasó y dolió como nunca pero que ya no está mas.
En ese proceso de curación, pasaron muchas personas que quisieron poner vendas en ellas, para que no se infectaran y dejaran de sangrar.
Pero cómo iba yo a permitir eso? Eran mis cicatrices, no quería que nadie las tocara, creía que yo sola las podía curar.
Pasé mucho tiempo sufriendo, negándome a aceptar que necesitaba ayuda, estaba frágil pero yo no quería sentirme así, entonces me ponía una venda yo sola y cuando llegaba la noche arrancaba esa venda para que la herida respirara, mi mama siempre me dijo que tenía que dejarlas al aire, porque iba a ser todo mas rápido. Yo siempre confié en lo que mi mama me decía, entonces las quitaba..
La gente me decía que no sea cabeza dura, que me dejara ayudar, que cada dia las heridas estaban peor, pero me negaba.
Éramos mis heridas y yo, para qué mas?
Un tiempo después, aburrida de ver a mis heridas sangrar, me dejé ayudar, tenía mas miedo que nunca. Y si el que me quería ayudar hacía que me dolieran más? y si no las curaba de la manera que yo esperaba? y si no servía de nada eso que estaba haciendo ?
Tenía tantas dudas y tanto dolor, que ya no sabía que hacer. Solo quería que dejaran de sangrar, así que a pesar del miedo, permití que me ayudaran. Al principio me dolía, lloraba cada vez que las tocaban y vendaban, un tiempo después me acostumbre y el dolor de a poco se fue desvaneciendo. Me gustaba recibir ayuda y a mis heridas también. Estaban contentas de que ya no las hacían sangrar ni las arrancaban.
Mi piel y yo, lo agradecimos mucho.
Pero como todo accidente, muchas veces quedan secuelas, y si, son peor que la herida.
El que se lastima una vez y pasa por todo ese proceso, agarra miedo y no quiere volver a pasarlo más, entonces, se protege de todo comienza a usar casco y rodilleras, camina siempre con cuidado, sospechando y con miedo a caer.
Una vez más, las personas me notan diferente, estaba feliz porque mis heridas habían cicatrizado pero a la vez, todos notaban que ese proceso de cicatrización me habia cambiado, me notaban mas apagada, mi sonrisa ya no era la misma.
Comenzaron a preocuparse pero no dejaba que se acercaran. Siempre, siempre pensaba y si me quieren empujar?
Si solo quieren verme con las rodillas lastimadas otra vez? No quiero que vuelvan a sangrar, no quiero otra vez cascaritas en ella.
Entonces, me protegía de todo, sin darme cuenta hasta de lo bueno.
No me gustaba estar así, pero.. que mas podía hacer? Me negaba a sangrar nuevamente.
Poco a poco, fui recordando que mis rodillas cicatrizaron gracias a alguien más, que con paciencia las limpiaba y vendaba cada día mejor.
Ya había pasado todo, que podía ser peor?
Dejé de lado los miedos y abrí las puertas. Permití que me ayudaran y poco a poco, fui dejando las rodilleras y el casco. Ya no me daba miedo caer, porque tenía quien me sujetara y me curara las heridas si volvía a lastimarme.
Mucho tiempo estuve confundida, nunca me había sentido así, pero a pesar de la confusión era algo que me gustaba.
Nada podía salir mal.
Y así fue, poco a poco, mi sonrisa volvió a aparecer en mi cara, estaba plena, completamente feliz, aún tenia marcas en las rodillas pero ya no me importaba, me acostumbre tanto a tenerlas que si no las miraba no recordaba que estuvieran allí.
Me di cuenta, que aveces caer no es tan malo como parece si tenes a alguien con quien compartir ese dolor y alguien que te cure.
A mi me costó mucho entenderlo, pero lo logré. Me hice amiga del dolor y mi vida comenzó a cambiar.
Me habían salvado y eso para mi fue el acto mas hermoso que pudieron hacerme jamas, ahora soy feliz.
Completamente feliz. Mi sonrisa es sincera y mi corazón está completamente lleno de paz y felicidad.
Nunca supe como agradecer ese acto de bondad hacia mi, muchas veces el miedo reapareció y me jugó una mala pasada haciendo que tuviera actitudes malas de las cuales me arrepentí como nunca antes. Aunque eso no sirvió de nada.
Entonces si, sé que ya sabes mi historia de pies a cabeza, que la conoces como nadie. Pero quería que la escucharas contada por mi.
Quería que supieras lo gris que era mi vida antes de que aparecieras, viniste a pintarla de colores hermosos y yo no pude darme cuenta antes. No sabes cuanto me arrepiento, pero por suerte, hoy estas acá, compartiéndote conmigo, estas acá y puedo agradecerte y darte todo el amor que me negué a darte antes por miedo. Llenaste un vacío que por mucho tiempo creí que era irreparable, lo llenaste de amor y felicidad. Todos los días de mi vida voy a estar agradecida por eso, te amo como nunca ame a alguien antes.
Solo quería decirte una cosa más, gracias, me salvaste y me diste alas en el mas frío de mis inviernos.