A dónde voy cuando no sé donde estar

“En esos momentos en los cuáles no sé dónde estar, cuando no me siento bien en ningún lugar, ahí estás vos. Y es que me sienta como me sienta; con vos siempre voy a estar mejor.

Un mal día se desarma en tus brazos, se desarma con tu risa, con tu compañía, con tu forma de ver las cosas, con tu forma de calmarme con palabras, de hacerme ver el otro lado que siempre existe y que yo nunca logro encontrar. En los momentos en los cuales no sé dónde estar en el fondo sé que es contigo, porque contigo puedo respirar, contigo puedo dejar de desear ser o estar porque soy la versión más pura de mi, quizá no sea la mejor, quizá esté un poco frágil y rota pero es mi versión más real, contigo estoy en casa, vos me agarras la mano y comenzas a hablar de todo lo que no estoy viendo, sos honesto y no me decís que todo va a estar bien, porque no tenes ni la mínima idea pero si que vas a estar ahí, porque siempre estuviste.

Cuando no sé dónde estar, vos estas, cuando yo me pierdo vos me acompañas al lado hasta que decida si quiero solamente sentarme y descansar o si necesito ayuda para avanzar. Quiero que sepas que cuando vos no sepas donde estar, yo voy a estar.”

La pregunta que termina con todo

“Me dijiste que debía olvidar todo lo que me habías hecho para que esto pudiera funcionar.

Y lo hice, amor, lo hice, y olvidé también y sin querer tu manera de acariciarme, tu facilidad de hacerme reír, tu esmero al limpiarme, el amor al cuidarme, y te olvidé a ti entre un daño y otro, olvidé sin querer.

Esa pregunta que termina con todo;

¿Puedes seguir enamorada de alguien que has dejado de querer? ” – Elvira Sastre.

Me creí capaz de cargar con el peso del mundo si con ello ibas a estar aquí. Para mí lo valías, para mí todos los sacrificios no eran sacrificios, sino intenciones de estar contigo. Pero no bastó, nunca el todo que te daba fue suficiente, amor. De verdad que lo intenté, y hoy la pena es honda y afilada, tan cortante, que me obliga a estar lejos.

Por qué

Hace tiempo me come la cabeza la misma pregunta y todos los días tengo una respuesta distinta, pero ninguna parece valer.

Por qué me hiciste doler tanto.

Por qué pisoteaste todo el amor que te di.

Por qué.

Por qué.

Por qué.

Si me hiciste doler así a mí, que era a quien más querías, entonces, ¿qué tanto sos capaz de dolerle al resto?

¿O acaso, no había tal amor hacía mí como me decías? Al día de hoy,no lo sé.

Tampoco vamos a creer que es perdonarnos y chau ¿no?

Todos hablan del perdón, pero nadie te cuenta lo difícil que es no sentir rencor.

Te perdoné, pero lo volviste a hacer. La mentira siempre la llevaste como bandera.

Y a mí quien me saca esta duda incipiente que me nace todos los días, que intento apagar, bloquear, callar y no puedo?

¿Quién me da la respuesta de por qué me hiciste doler tanto?

Todavía me cuesta entender el por qué la gente no se va antes de doler.

Pero, creo que llegué a la conclusión; no se va porque es egoísta. Porque prefiere doler, pero estar, que irse y que se olviden de él.

Porque cree que el dolor se cura fácil y después no tiene paciencia para esperarte a sanar.

Porque no se pone en tu lugar antes de hacerte doler.

Porque es egoísta.

Por ahora, estoy casi segura de que es por eso.

Así que nada, me consuelo con eso. También me ayuda a aliviar el dolor. Que se yo, cada uno encuentra su propia forma de curarse.

Lo que si sé es que yo tengo una herida que vos no tenés. Que va a sanar, sí, claro. Pero la voy a tener. Siempre. Y no la elegí yo.

Vos me hiciste cargar con esta cruz.

Hoy, al escribir estas palabras, encontré la respuesta que tanto buscaba:

Me hiciste doler por egoísta.

“Juro que va a ser el último” – Dije mientras encendía otro cigarrillo. Siempre iba a ser el último. Así me pasaba con todas las cosas que me hacían mal. Con los tragos, con las madrugadas sin dormir, con pensar demasiado, con cometer los mismos errores, con vos. Siempre la última vez. Y quizá mi vida se trataba de un deja vú, de una repetición de series iguales, de más de lo mismo y quizás en esas promesas que no me cumplía me perdía a mi misma cada vez.

VIEJO KARMA

2017-

Pasan los días y hoy es uno de esos días en el que los recuerdos me atormentan un poquito más, hoy es uno de esos días en los que extrañarte me duele en el alma, recordar los lindos momentos que pasamos juntos, las sonrisas, las noches sin dormir, los abrazos, a vos. Hoy, es uno de esos días en los que detengo mi cabeza y las preguntas me invaden, ¿tan fácil fue dejar de hablarme de un día al otro? ¿Tan fácil fue olvidarme y elegir a alguien más? ¿Realmente fui tan poco para vos? Preguntas como esas aparecen todos los días en mi cabeza y lastimosamente no consigo respuestas. Pensé que era imposible dejar de querer tan rápido, creí que al menos me ibas a dar la oportunidad de poder escucharme, de que me vieras a los ojos y entendieras lo mucho que me dolía tu decisión, decisión que tomaste solo sin pensar en nada, solo en vos. Quisiera que me explicaras porque decidiste terminar con todo esto solo? Las relaciones son de a dos, hasta en eso fui insignificante?

Te fuiste sin mirar atrás, no le diste importancia a lo mucho que me rompiste, te creí cuando me dijiste que las cosas habían cambiado, que tu cariño hacia mi era más profundo, teníamos tantos planes a futuro, planes que siempre anhelé a tu lado, planes que no imagino haciéndolos con nadie más porque eras vos la persona a la que yo quería para pasar mis días, para compartir todo sin importar que tan mínimo fuera, pero no te diste cuenta o decidiste mirar hacia otro lado quizás. ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué no me aclaraste que simplemente no alcanzaba? Aunque pusiera lo mejor de mi. Las cosas hubieran sido diferentes. Te hubiera amado menos. El impacto hubiera sido más suave si sabía que en algún momento iba a estrellarme contra la realidad, pero me pintaste un cielo y te creí, que ilusa fui. No pretendía tanto, solo un poco de sinceridad. Sé que nunca fui lo suficientemente clara con respecto a mis sentimientos pero no necesitaba decir mucho cuando mis actitudes demostraban lo que mis palabras no. Siempre fui tan transparente, no perdía la esperanza de que algún día me quisieras al menos un poco de lo que yo te amé, ¿por qué no pudo alcanzar todo mi amor? Hubiera dado por los dos, pero no se puede remar cuando del otro lado no hay nada más que mentiras. Perdón por buscar esperanzas y motivos para quedarme donde ya no los había, tenía tantos motivos para irme pero mi amor hacia vos era tan grande que me era imposible desistir. Sé que te fallé y te pido perdón por eso. Ojalá algún día leas esto y sepas que a pesar de todo me hiciste inmensamente feliz y que con tu partida me enseñaste muchas cosas: no quiero volver a vivirte en nadie más, me enseñaste que el amor propio va sobre todas las cosas. Sé que ahora sos feliz con alguien más y aunque por un tiempo me dolió saberlo, ahora solo deseo que te haga tan feliz como yo nunca pude.

Entendí que el problema no era yo, no se le puede pedir a alguien que te quiera cuando no quiere que seas vos. Ojalá le hubieras dado un digno funeral, nadie supo la verdadera razón de nuestro final, incluyéndome y me atrevo a decir que ni siquiera vos lo sabes. Admito que dije mentiras y cubrí esas mentiras con más mentiras. Y nunca pude decírtelo, recién ahora tengo el coraje de hacerlo aunque sea tarde, no hay nada de lo que me arrepienta más que de no haberte dicho todo aquella noche mientras me abrazabas, te confieso que ese día tuve una sensación rara todo el rato, como si quisiera decirte la verdad de una vez por todas, llegué tarde al cumpleaños que tenía porque quería aprovechar 5 minutos más a tu lado, como si esos fueran los últimos que íbamos a estar.. Me arrepiento todos los días de no seguir mi instinto, me hubiese gustado no cometer el error de dejarte ir tan fácil, lo decidiste y te abrí la puerta. Aunque te lloré muchas noches me inventaba excusas porque no soportaba el saber que ya no me querías más. Me sentí vacía, quería ir corriendo a buscarte ¿pero de qué servía? Si yo misma me encargué de demostrarte que no me importaba tu decisión, que creía que era lo mejor.

Bastante tiempo después quiero decirte, aunque ya no me leas que si pudiera volver el tiempo atrás para esa noche poder decirte que te quedes conmigo lo haría sin pensarlo dos veces.

Una vez quise tanto a alguien que me robó las ganas de escribir..

Solía agarrar un lápiz y una hoja y expresar mis sentimientos, no me importaba si eso que escribía era coherente o no, la conexión entre el papel y yo era tan grande que para cuando quería darme cuenta ya había plasmado cada sentimiento en unos cuantos versos.
Solía escribir sobre vos también, escribí cuando me di cuenta que te quería más de lo que pensaba, escribí cuando quise contarte algo y ya no estabas ahí para escucharme porque yo misma decidí alejarte, escribí cuando volví a vos (sé que hice algunas cosas mal) pero el tenerte en mi vida nuevamente de alguna u otra forma me llenaba el alma, escribí cuando estaba rodeada de grises porque no sabía que hacer con tantos sentimientos encontrados y escribí cuando por fin después de tanto tiempo, después de tantos amores desencontrados, de tanta confusión y miedo volví a creer. Me sentía tan completa, lo que había querido por tantos años por fin se me había dado, por fin había encontrado a alguien que se fijaba y me quería solo a mí (o eso creía). Te escribí miles de versos, por primera vez le escribía al amor y estaba feliz de ello, me lancé al vacío con los ojos cerrados porque confiaba en cada palabra que me decías, confiaba que no querías hacerme mal y que era la más hermosa que habías conocido. ¿Cómo no iba a creerte? ¿Por qué iría a dudar? Si era algo que querías hacía tanto tiempo, no había manera de que intentaras hacerme daño, por fin caminábamos en la misma dirección, nada podía salir mal.
Pero para mi desgracia, todo eso que sentía no era real. Te cegaste en tu propio rencor y no te diste cuenta el daño que me hacías, cuando te pedí con lágrimas en los ojos que por favor no me lastimaras te entregué mi corazón en una bandeja y lo único que hiciste fue pisarlo y jugar a que me querías mientras no era la única en tu vida.
Toda mi ilusión, mi amor y mi confianza me la arrebataste en cuestión de segundos. Cuando me lancé creí que me ibas a estar esperando con los brazos abiertos, creí en que por una vez en la vida valía la pena y alguien realmente quería quererme. Pero todos los finales son el mismo repetido, hoy te veo a los ojos y te sigo amando, pero en el reflejo de ellos veo a toda la gente que me lastimó sin piedad, que me arrebató la inocencia y las ganas de volver a querer, veo a esa gente que se fue de mi vida sin siquiera mirar hacia atrás para ver que tan rota estaba, veo a aquella Milagros que por mil noches se juró llorando que nunca más iba a amar, que nunca más la iban a lastimar. Me veo suplicando piedad y recibiendo indiferencia del otro lado. Me habías jurado que eras diferente, te creí diferente, ¿por qué tuviste que ser igual que todos los demás? ¿Por qué simplemente no me sacaste de tu vida y dejaste que nos uniera nada más que un recuerdo?
Solía dejar que mis sentimientos hablaran por mi, pero hasta eso dejé de hacer, me robaste las ganas de escribir.
Te amo tanto que me duele que mi mente me pida que por favor me aleje, me duele verte, me duele que me digas que me amas; el que ama no hace daño ¿o si? me duele no poder dejar todo atrás, me duele arrastrarte conmigo a todo esto. ¿Pero, cómo hago para mirarte y no tener mil preguntas rondando en mi cabeza? ¿Cómo hago para sentirme suficiente si te encargaste de hacerme sentir la persona más reemplazable de todas? ¿Cómo puedo creer en mí si todos los que me rodean se encargan de hacerme sentir que no valgo nada?
Otra vez, todos los finales son el mismo repetido.
Te veo en la amiga que me vió destrozada y aún así no me tendió una mano, te veo en aquel que se fue y me dejó con la cabeza llena de dudas y el corazón hecho un nudo. Te veo y no sé que sentir, ¿Cómo la persona que dice amarte más que a nada en el mundo puede hacerte tanto daño? ¿Cómo aún así sintiendo todo esto no logro estar sin vos?
Te veo, y sos todo lo que quiero pero no encuentro salida, me perdí nuevamente, me quedé en el medio del mar sin fuerzas para ir hasta la orilla, solo necesito que se queden y no me lastimen más. ¿Por qué es tan difícil quererme bien? ¿Qué es lo que hago mal? Todos los días me esfuerzo, pero nadie lo nota.
Perdón por esta inseguridad, perdón por cada llanto a destiempo, esto es todo lo que soy. Perdón si no alcanza, es más de lo que puedo dar, mi corazón me pide que por favor no lo lastime más, mi cuerpo me pasa factura cada día. A veces no puedo levantarme de la cama, a veces no quiero comer pero lo intento. Solo quiero que veas mi esfuerzo, solo quiero que te pongas en mi lugar.
Sé que voy a logarlo, me está costando más de lo que creí pero por favor no te vayas vos también.
Hoy, después de tanto tiempo volví a escribirte. No de la manera que yo querría pero lo hice. Eso es un avance, jamás en mi vida había quedado completamente en blanco frente a un papel, pero supongo que cuando no sabes que sentir los sentimientos se bloquean y no logras hacer nada.
Quiero contarte, que hoy como otras tantas noches lloré pero diciendo todo esto de alguna manera me siento más aliviada.
Y por último, aunque a esta altura de la carta quizás no lo creas. Quiero volver a confiar en vos, quiero creer que no estoy sola, que otra vez puedo volver a levantarme y aunque las otras veces lo hice sola, esta vez te necesito. Por favor, no me sueltes la mano.

Sangre fría

Me has dado de lleno justo donde guardo lo más preciado que tengo,
eso que en su día también dijiste que era tuyo pero que con el tiempo te olvidaste de regar.
Las flores han muerto y ahora solo quedan espinas de todos esos recuerdos que soy incapaz de olvidar.
Tu tan fuego, yo tan dinamita que con el primer roce estalló la guerra.
Ardió Troya y con la ciudad, nosotros, convirtiendo en cenizas algo que tenía que ser eterno.
Y ahora, solo queda el vacío que dejaste al irte.
Y ni siquiera la bala en la que has grabado mi nombre, será capaz de romperlo.
Apuntaste
y sin dudarlo apretaste el gatillo dándolo en la diana de mi cuerpo.
Cuanta sangre fría debes de tener
para disparar a alguien
a quien dijiste querer.

“Me dijiste que nunca me harías mal y lo hiciste.Me había sostenido a tus palabras como si fueran el único salvavidas en el mar, pero no lo eran. Y cuando la mentira se descubrió y el agua me invadió los pulmones, casi sin oxígeno recogí las piezas y me volví a juntar, con el ego menos intacto, pero el amor propio todavía sano. Entendí todo lo que nunca fuiste y jamás serías. Deshice de mi cabeza la imagen tuya que había creado y te vi real. No me gustó lo que había. Creí un poco menos en vos y bastante más en mí, te corrí del primer plano, te lloré varias noches pero cada vez un poco menos. Entendía que no valías la pena pero igual te estaba sufriendo. Me dolías, pero cada día estabas más alejado de lo que pensaba y más cerca de lo que no quería ni cerca, ni al lado, ni nunca. Y en el medio de tu desamor, me encontré a mi misma otra vez. Respiré, estaba calmando. Te dije que nunca te dejaría de querer y lo hice. Te habías aferrado a mis palabras y confiabas en que no iban a cambiar ni aunque me dejaras ahogar pero ya lo ves; todos hacemos promesas que no podemos cumplir.”